Lucrar políticamente con la tragedia

Alfredo González

NOTA ORIGINAL

En días pasados el partido en el gobierno en México anunció que para apoyar a las personas afectadas por los sismos recientes se comprometía y proponía a los demás partidos políticos renunciar a los recursos públicos que les quedan para 2017, así como cambiar la constitución para que los partidos dejen de recibir recursos públicos y que existan menos diputados federales y locales. La reacción de otros partidos ha sido enviar mensajes en este mismo sentido, aunque con diferentes intensidades.

En principio suena bien, ¿no? Muchxs ciudadanxs se han (y nos hemos) quejado de que nuestros sistema de partidos es muy caro. Y por supuesto que es muy difícil oponerse a la idea de asignar recursos a la recuperación de las personas afectadas por la tragedia reciente.

¿Será que ahora sí estamos atestiguando partidos que se reinventan para responder con toda responsabilidad ante esa tragedia? No lo creo. Yo más bien creo que quieren lucrar con ella.

Esos representantes de partido que hoy lanzan gestos de arrojo y sacrificio por la ciudadanía son los mismos que desde antes de empezar esta administración han mostrado una indolencia y una impunidad que no se pueden creer. Monex, la casa blanca, los gobernadores corruptos, la imposición en la junta de gobierno del INEGI, OHL, la estafa maestra, el fiscal carnal, y la lista sigue. Para mi, este gesto sobre los recursos públicos no es más que un intento por lavarse la cara frente al electorado, con miras a la próxima elección.

Un primer tema sobre la propuesta es que no hay ninguna garantía de que los recursos de los partidos sean usados de manera efectiva y equitativa para remediar el sufrimiento provocado por el sismo y prevenir más sufrimiento ante futuros desastres. Los enormes problemas que hemos visto en la coordinación entre niveles de gobierno en la respuesta a los sismos recientes revelan enormes retos en este sentido. Porque no es que no haya recursos públicos, el problema es que usarlos eficientemente en una situación de desastre tiene muchísimos retos. Pero concedamos que todo esto podría resolverse con el esfuerzo suficiente. Así lo creo.

Lo que es verdaderamente grave, por sus potenciales consecuencias de largo plazo, es tratar de eliminar el financiamiento público de los partidos políticos. Preguntémonos por qué es justo en este momento cuando los partidos encuentran soluciones al reclamo legítimo sobre el desmesurado y mal usado financiamiento, siendo que se trata de un reclamo tan viejo.

En el contexto político actual, esa propuesta abre la puerta para que los intereses de personas y empresas con gran poder económico y político dominen todavía más las decisiones que nos afectan a todxs. Esto a su vez propiciaría condiciones para ampliar la enorme desigualdad que ya existe en el país. En teoría ciertas reglas podrían prevenir esto, pero los partidos que tenemos no se caracterizan por saber autoimponerse límites.

Hace unos días un equipo de Oxfam México y otras organizaciones nacionales y locales estuvo recorriendo varias localidades en Oaxaca para observar de primera mano el impacto que tuvo el sismo del día 7 de septiembre de 2107, y la respuesta inmediata que se le dio a éste. En su recorrido varias personas nos dieron testimonio del uso político del apoyo destinado a las personas afectadas por el desastre. Lejos de verlo como un signo de generosidad o responsabilidad, esta propuesta está utilizando la tragedia de miles de personas para lavarse la cara y proponer una mayor institucionalización de la captura política y la desigualdad en México. Esto es absolutamente vergonzoso, pero no sorprende. Nos toca a toda la ciudadanía estar alertas para evitar a toda costa que esto suceda.