Poder, economía y fe levantan a Morelos

Ni feligreses ni empresarios pierden la fe en sus negocios tras el sismo.

Por Laura Raquel Manzo

NOTA ORIGINAL

“Hoy una boda de lujo tiene un costo de alrededor de un millón de pesos”, dice Andrés Flores, director General de la Hacienda Acamilpa, en Morelos. Habiendo alrededor de 15 haciendas que organizan bodas en esta zona, estamos hablando de 15 millones de pesos por cada fin de semana, sin contar la derrama económica que dejan los invitados en gastos por estancia y alimentos.

Después del sismo del 19 de septiembre, Acamilpa estuvo cerrada durante algunas semanas. Varios eventos se cancelaron y el turismo bajó en la región. “Yo creí que habíamos sido los más afectados”, contó Andrés, pero “creo que todas las haciendas resultaron muy afectadas”.

San Gabriel de las Palmas, una de las haciendas más famosas del estado para la organización de bodas, también resultó afectada. “Estamos conscientes de que a la hora de reconstruir primero son los habitantes y sus casas, luego las iglesias y al final los edificios históricos privados como las haciendas. Nosotros lo hemos hecho con recursos propios”, asegura Juan Fenton, propietario. “No tengo números pero sé que hay muchos negocios sufriendo”, continúa. “En nuestro caso, como estamos dirigidos a un turismo premium tenemos una estrategia particular para promover el lugar”.

Fueron 300 monumentos históricos los que presentaron daños en el estado de Morelos, según reportó el gobierno local el año pasado. A nivel país, a pesar de haber roto récord nuevamente en entrada de visitantes extranjeros en 2017, el PIB turístico descendió 2.2% entre el segundo y el tercer trimestre del año, cuando sucedió el temblor y los huracanes. Esta es la baja más significativa para un periodo similar al menos desde 1993.

El antiguo ingenio de Coahuixtla, construido en 1587 por frailes dominicos y una de las haciendas más importantes durante el Porfiriato, localizado a unos 50 km del epicentro, resultó gravemente afectado. El edificio tenía dos chimeneas, una colapsó a la mitad, la está cuarteado y perdió un fragmento. Esta ex hacienda solía ser rentada para la filmación de películas, otra fuente de ingresos para la economía del estado.

“Morelos resiliente se levanta, a diferentes velocidades y entre miles de historias que guardan sus habitantes.

Durante la #RutaHuffPost visitamos Yecapixtla. El ex convento de San Juan Bautista, construido por frailes agustinos y Patrimonio de la Humanidad, se encuentra cerrado y aunque el INAH recién rescató y reubicó el archivo con expedientes de más de 300 años de antigüedad, aun no inician las labores de reconstrucción.

Luego fuimos al pueblo de Tepalcingo, donde los pobladores nos contaron que lo que más les dolió perder no fue lo material de sus casas sino los daños en las iglesias, porque no solo su fe ha estado depositada ahí durante años, sino que su economía también depende de estos recintos. Al ser escenario de la feria más grande de Morelos y la segunda más grande de México, en Tepalcingo cada año reciben alrededor de tres millones de visitantes durante estas fechas. A cinco meses del sismo, el Santuario de Jesús de Nazareth de este pueblo que se rige por sus usos y costumbres, sigue también cerrado. Los escombros fueron removidos y el edificio apuntalado por gente del INAH, pero todavía no regresan para la segunda fase de reconstrucción de este inmueble con 236 años de historia y prácticamente invaluable.

El pasado viernes 16 de febrero volvió a sentirse el miedo. Otro sismo con sus réplicas. Afortunadamente sin afecciones en edificios ni muertes. Aunque “una chica se desmayó dos veces”, nos contó Sergio Galván, gerente de la Hacienda San Antonio el Puente. “Ella estaba dentro del edificio que se vino abajo en septiembre y pues psicológicamente sigue afectada”, agregó. San Antonio del Puente perdió uno de sus edificios originales, la capilla fue afectada y el chacuaco (la chimenea del ingenio) perdió 20 metros. El hotel está funcionando normalmente mientras se llevan a cabo las reparaciones.

“El gobierno estuvo muy al pendiente de nosotros, nos llamaron el mismo día”, relató Andrés cuando visitamos Acamilpa. “Pero el presupuesto para la reconstrucción lo hemos puesto nosotros. El INAH lo que ha hecho es venir a revisar y aconsejar qué métodos son los mejores para las reparaciones”. Al día siguiente de nuestra visita, celebrarían una boda en la hacienda y los conocidos banquetes Kohlmann ya se estaban instalando. En el recorrido que hicimos, constatamos los avances en la reconstrucción y el buen estado del inmueble. “Ya tenemos bodas agendadas nuevamente, y además pronto abriremos como hotel, cosa que ya se tenía planeada”, agregó Andrés. “La afección emocional fue durísima. Ver los daños de un edificio de 400 años fue terrible”. Pero había que salir adelante y el día de hoy Acamilpa está de pie recibiendo a sus invitados.

Morelos resiliente se levanta, es cierto que a diferentes velocidades y en distintas dimensiones según las prioridades. A algunos negocios los ha respaldado un seguro y a otros les fue menos complicado conseguir un financiamiento por parte de un banco o lo han hecho con sus propios recursos, pero de todas las historias resalta la de Tepalcingo. Aquí han construido una capilla efímera a un costado del Santuario para recibir a los peregrinos durante la feria que comienza el tercer viernes de Cuaresma. “El gobierno no ayudó en nada para esta capilla, hemos sido los creyentes locales y los peregrinos quienes lo hicimos”, asegura Isaías, miembro del Comité Ciudadano del Santuario. “Particularmente los de San Jerónimo Caleras nos han donado mucho”, enfatiza. Los pobladores de Tepalcingo tienen su carácter, y están muy pendientes de quienes llegamos a buscar información y a hacer algunas tomas y entrevistas. En cuanto activamos el dron para levantar imágenes de la iglesia un oficial se aparece para decirnos que “está prohibido”. Minutos después se acerca un par de locales con los que pudimos establecer una conversación y durante ella, ambos transmiten la actitud determinante del pueblo para salir adelante y mantener lo que es suyo. “Dios hizo temblar la tierra y la iglesia está muy dañada, pero nosotros no dejaremos de hacer la feria”, dijo uno. Luego de hacer el recorrido por la nueva capilla, nos damos cuenta que se trata de una cuestión de fe pero también de dinero. El asunto viene ‘desden antes’ del sismo. Una disputa de poder entre los mayordomos organizadores de la feria y la Diócesis de Cuernavaca por las limonsnas de los peregrinos provocó el año pasado en la víspera de la feria la suspensión de los sacramentos. Después de temer actos violentos, hoy vemos que los mayordomos mantienen el poder pero que la paz no reina del todo. A la inauguración de la capilla efímera, el Obispo no llegó sino que envió a alguien para bendecirla. “Ellos se quedan con el 40 y nosotros con el 60 por ciento del dinero”, aseguran. “Porque esto es nuestro y nos pertenece”.

Así, con fe en la institución religiosa o en las bonanzas del capitalismo, Morelos sigue adelante y se reinventa día a día.