Así es como estas mujeres de la tercera edad quieren recuperar su edificio en Coapa

La mayoría no tiene acceso a los préstamos de CDMX para la reconstrucción y por la apariencia exterior de su inmueble, mucha de la ayuda no les ha podido llegar.

Por Nelly Acosta Vázquez

NOTA ORIGINAL

No todos los damnificados son iguales. Ni todos los inmuebles se dañaron de la misma forma.

En este edificio ubicado en la colonia Prado Coapa vivían solo mujeres, la mayoría de ellas de la tercera edad, divorciadas, viudas o que nunca se casaron. Casi todas son fundadoras, llegaron hace 37 años cuando el edificio se construyó. Aquí hicieron su vida y aquí creyeron que terminaría ese 19 de septiembre, cuando el sismo de 7.1 grados sacudió en especial a la zona sur de CDMX.

Y es que en Coapa la vida se detuvo desde ese día: hay calles completas de edificios dañados, algunos a punto de caerse, que hasta miedo da pasar frente a ellos. Hay otros tantos como éste, ubicado en el número 15 de la calle Hacienda San José Vista Hermosa (muy cerca del Colegio Rébsamen) que parecen no tener daños mayores… hasta que te acercas: toda su estructura exterior parece no tener daños pero por dentro todo está dañado.

“Cuando logramos llegar, después del sismo, lo único que nos dijeron es que no podíamos pasar. Nosotras, al igual que el edificio, estábamos colapsadas. Hasta el día 20 de septiembre pasamos a recoger documentos y a comprobar cómo había quedado destruido por dentro… Si el sismo hubiera durado unos segundos más, sí se hubiera caído”, relata Magdalena Sánchez, la inquilina del departamento 1.

Sí, en este edificio de 8 departamentos solo habitaban mujeres y muchas están solas… y son mayores:

  • Magdalena del departamento 1 tiene 64 años y está divorciada, vivía aquí con su prima
  • la del departamento 2 tiene 85 y es viuda
  • la del 3 tiene 40 y vivía con sus hijas
  • la del 4 también era mayor pero murió apenas el pasado 30 de noviembre
  • la vecina del 5, con 55 años, jamás se casó, al igual que la del 6, que tiene 60 años
  • la del 7 tiene 55 años y está divorciada
  • mientras que la del 8, aunque está casada, cuida a su esposo diabético que vive en silla de ruedas.

Ninguna vive en la calle: nunca lo hicieron. Todas están con parientes y amigos y se reúnen los fines de semana para organizarse. Por recomendaciones de quien al día del sismo era delegada en Tlalpan, Claudia Sheinbaum, crearon una asociación civil a fin de buscar ayuda y apoyo fuera de los préstamos de CDMX que se han otorgado a afectados del sismo: por su edad, muchas ya no son sujetas de crédito.

“Los préstamos de CDMX no contemplan a gente de la tercera edad; yo, además de que tengo 64 años, tengo prótesis de titanio en las dos rodillas, y aunque soy contadora no me contratan tan fácil. Yo les dije, acepto el préstamo si me das trabajo porque no tengo cómo pagar los 15 mil pesos mensuales que se piden; la única opción que nos dieron fue que un pariente pidiera el préstamos por nosotras… pero no nos funciona”, dijo Magdalena, que preside la asociación de mujeres de este edificio.

Esta vecina de Coapa comenta que la delegación sí revisó su edificio pero sólo por encimita, de sólo ver las columnas les dieron un dictamen para que no se pudiera pasar. Gracias a ello, este inmueble ya está siendo apuntalado (reforzado de las columnas con polines y acero) pero no será hasta que lo revisen bien cuando sabrán qué podrán hacer para arreglarlo y cuánto les podría costar. Y es que al no estar aparentemente a punto de caerse (al menos, como se ve desde la calle), no ha sido prioridad para las autoridades.

Mientras esto sucede, todas las cosas de estas mujeres y las del portero, Juan Pablo, están ahí atrapadas. “Yo vivo con mi hija, ella me dijo, mamá aquí tienes todo. Pero no es lo mismo, yo lo que más quería era sacar mis libros, mi computadora. Varios días después del sismo ni calzones tenía, le pedí unos a mi mamá, quien me dio también unos vestidos medio pasaditos de moda (tiene 80 años) y mi hija me regaló otros. No tener nada te hace extrañar hasta tus trapeadores”, contó esta mujer que interrumpe de pronto su relato por lágrimas que limpia con rapidez.

Magdalena, al igual que sus vecinas, muchas de ellas profesionistas, truncó sus planes a causa del sismo: planeaba estudiar en el 2018 y visitar los pueblos mágicos. Sabe que hay quienes perdieron mucho más, pero no quiere conformarse solo con estar con vida.

“Sabemos que hay edificios que quedaron peor, muchos vecinos perdieron más y hasta familia, pero no nos queremos quedar en lo negativo. Lo que podamos recuperar estará bien: vamos a buscar apoyos, donaciones, programas de construcción, asesoría legal, lo que se pueda”.

Y es que para ella y sus vecinas, la prioridad es recuperar sus departamentos: este edificio representa 30 años de trabajo y de vida. “Yo por ejemplo, disolví mi sociedad conyugal y escogí quedarme aquí. Pero con esto, ni departamento, ni estudios, ni viajes, ni nada”.

Mujeres contra el sismo

¿Cómo encontrar a estas mujeres?

Tienen montada una pequeña tienda de campaña, justo enfrente de su edificio, en la calle de Hacienda San José Vista Hermosa. A sólo unos metros hay otro campamento más grande de otros inmuebles dañados, que hace que el suyo pase desapercibido, a menos que se transite por la calle.

“Nos turnamos para hacer guardias. Yo me ofrezco a venir apenas me llamen si se ofrece algo porque por aquí vive mi hijo y mi nieto. No todas pueden estar aquí porque trabajan pero todas estamos enteradas y apoyándonos”.

A diferencia de otros edificios colapsados de la zona, éste no ha recibido parte de los donativos que se han repartido; Magdalena dice que no hay orden en cómo se han distribuido las donaciones: vecinos de otros edificios afectados se los quedan y no los comparten.

“Cada edificio está haciendo su lucha como puede. Me dieron esta tienda porque les insistí a los del campamento de a lado, que ya tenían varias. Al primer mes del sismo todos estábamos haciendo guardias en ese árbol de enfrente, hiciera calor, frío o lloviera, de ahí no nos movíamos”.

De acuerdo con datos oficiales, 2,074 personas han solicitado los créditos de CDMX. Y Tlalpan, la delegación a la que pertenece una parte de la zona de Coapa, será la que menos apoyo recibirá (en números) por parte de Sedatu para la reconstrucción: están contempladas sólo 303 viviendas dañadas (en delegaciones como Xochimilco serán 7,429).

Optimistas

Pero Magdalena reconoce que ‘lo bonito’ que han vivido desde el 19 de septiembre es que han sido apoyadas por infinidad de personas: gente que les lleva de comer, que al pasar les da ánimos; llegaron hasta estudiantes de psicología a darles terapia, otros les dieron masajes, algunos simplemente se acercan a darles lo que pueden, como un viejito que llegó a donarles 20 pesos.

“Somos un mundo de mujeres. Ya la sociedad tiene que tener otras normas, otro comportamiento porque la familia ya no es lo mismo.

“Aquí las mujeres, pese a nuestra edad, estamos luchando por recuperar lo perdido; si alguna vez no nos hablamos o nos caíamos mal, ha quedado olvidado. Hoy sabemos que sólo unidas vamos a recuperar nuestros hogares”, dice Magdalena sonriente.

Y es que no todos los damnificados son iguales. Estas mujeres buscarán donativos y toda clase de ayuda que puedan canalizar para levantar el único patrimonio que tenían.